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Un popurrí de mala política económica

Un popurrí de mala política económica

Por: Roberto Ortiz Ortiz

 

Como todos los años, los empresarios esperan temblando este 1ro de mayo. Una fecha que se ha convertido en una pesadilla, sobre todo para pequeños empresarios que viven del día a día y que cualquier detalle puede afectar de forma directa y catastrófica la utilidad neta de su negocio.

Este año el gobierno se ha precipitado y antes del 1ro de mayo ya lanzó el hachazo, como si la economía fuera solo un juego y una estratégica herramienta para ganar votos; gritaron a los cuatro vientos que el salario básico aumenta un 5.5%, el mínimo un 3%, que se aprueba la ley para la creación de empresas sociales, que el BCB va a reducir el encaje legal un 10% y encima de regalo un asegurado doble aguinaldo, sin ni siquiera saber si el PIB crece o no y contrariando los indicadores del Banco Mundial.

Son muchos porcentajes que cambian para una economía tan inestable como la nuestra. Porcentajes que podrían fluctuar en perfecta armonía en estado de libertad y que pueden producir mucho daño si su manejo es deliberado.

La economía del país funciona como una balanza donde sí se aumenta un 5.5% el salario, directamente se despide un 5.5% de la planilla. Una balanza donde sí se aumenta un 3% el mínimo nacional, directamente crece un 3% la informalidad. Una balanza donde si le quitamos la seguridad al empresario de que su empresa es suya en cualquier situación, directamente el empresario deja de invertir y por ultimo una balanza donde si reducimos de golpe el encaje legal, directamente incrementa la inflación, convirtiendo los aumentos de salario en un juego de suma cero.

Frédéric Bastiat, un gran economista Francés de la primera mitad del siglo XIX escribió un ensayo sobre “Lo que se ve y lo que no se ve”, una reflexión que debería ser tomada en cuenta por cualquier burócrata antes de atreverse a tocar la economía de un país.

Bastiat nos hacer caer en cuenta que este tipo de políticas económicas socialistas son muy emocionales y nada racionales pues solo se analiza el resultado directo al corto plazo y no así los efectos secundarios a largo plazo que son los que realmente tienen una consecuencia profunda y duradera en la economía.

Soñado discurso de cualquier político gritar del balcón presidencial que los empleados van a ganar más, que para navidad tendrán más dinero para comprar regalos, que el empleado ahora tiene más seguridad laboral, que se incrementa la liquidez por ende que serán más baratos los préstamos y que la economía crece, de verdad, de mentira o por narcotráfico, no sabemos, pero crece.

Sea cual sea el plan de gobierno con este popurrí de ignorancia económica, olvidan que la economía es una frágil balanza, donde si adulan mucho al empleado, desmotivan a los empresarios y si desaparecen los empresarios, no hay empleados, no hay productividad, no hay recaudación, no hay economía, no hay nada.

Pero bueno, tocará otra vez gastar la platita que “nos cae del gobierno” a costa del emprendedor… Feliz 2018 y prospera resaca económica los próximos años.

 

*La opinión del autor no constituye una posición oficial de la Fundación Nueva Democracia.

 

 
Modificado por última vez en Miércoles, 02 Mayo 2018 06:01